![]() |
Bajad pastores de vuestras montañas, bajad deprisa que al Niño hay que adorar, cuando le veáis en el pesebre humilde, veréis su carita linda relumbrar. Su Santa Madre llámase María, blanca es su alma y blanco su color, a todo sonríe llena de alegría, y por todo siente maternal amor. Los pastorcillos muy embelesados, al Niño Dios en su cuna al contemplar, juegan retozones y al son del pandero, locos de contento, pónense a bailar. San José, el pobre, al ver tanto bullicio les animaba y les decía así: yo también bailar quisiera con vosotros, pero estoy tan viejo, ¡Ay pobre de mí! |
|
|
Biblioteca infantil • ©Sésamo